Nombre

Rosaura Valentini


Ocupación:

Esposa de Yon Goicoechea


Descripción:

“Muchísimas gracias, de verdad, por escucharnos en estos duros momentos en los que la salud de Yon se está deteriorando porque ya tiene 136 días encerrado en la cárcel del Helicoide por motivos injustos”. Así comenzó la conversación que tuvimos con Rosaura Valentini acerca del estado crítico de salud de su esposo, Yon Goicoechea. Luego de todas las averiguaciones y los trámites hechos a través de la Fiscalía y de los testigos, se demostró que Yon es inocente. “Lamentablemente, pasar todo este tiempo ahí ha generado que su hipertensión arterial le genere situaciones graves: le da mucha taquicardia; se le sube la tensión de manera violenta, por ejemplo; en las noches se siente mal. Él debe ser visto por un cardiólogo, no por un médico general”. La exigencia de Rosaura y toda la familia de Yon “es que se cumpla orden del tribunal; que le den una medida cautelar, para que sea liberado y para que su médico lo pueda atender y evaluar”. Informó que ha sido visitado por un par de médicos del Helicoide, pero no por un cardiólogo especialista. ¿Te has comunicado con algún cuerpo? ¿has solicitado algún tipo de ayuda para que puedan dar acceso a un médico? Sí, bueno… para cualquier trámite que haya que hacer allí, ellos se tardan muchísimo en responder, y estamos hablando de la salud, que es de lo más delicado que existe”. Recalcó que el tribunal de la causa fue notificado de la condición de hipertensión de Yon al momento mismo de la detención, sobre la cual, recordó, ya tiene una medida de libertad. “Se tarda más que entre un médico en el Helicoide que acatar la decisión del tribunal. ¿Y han asistido a otras instituciones para reclamar o solo han exigido a los medios de comunicación? Hemos ido a los tribunales de la causa, que son lo que tienen la competencia para resolver este tipo de situaciones. Y, por supuesto, Yon, ahí dentro, ha comunicado que se siente mal y necesita ser atendido por su médico. Ahora: el 6 de diciembre, las autoridades tenían que pronunciarse y no lo han hecho. ¿Qué ha pasado? ¿qué te han comentado a ti y a los abogados? El 20 de octubre les notificó el Tribunal 21 de control, que lleva la causa de Yon, que tenía una medida cautelar sustitutiva de la privativa de libertad. “¡El 20 de octubre!” Nos contó sobre la gran cantidad de trámites y requisitos burocráticos que fue necesario recopilar; que fueron entregados y validados exitosamente el 1 de diciembre. Nos contó que desde diciembre hasta hoy, el tribunal no ha dado despachos. “Nosotros nos dirigimos a la Defensoría del Pueblo y a la Fiscalía. Por supuesto, nos han dicho que esto no es normal y que enviarán una comisión para verificar qué es lo que está sucediendo”. ¿Cómo se drena esto? ¿cómo te sientes al ver que existe ya una medida que dice que Yon debe ser liberado? Entonces uno dice ‘nos movimos en todo lo que estaba dentro de nuestras manos; hicimos todo lo humanamente posible; cumplimos con todos los requisitos; entonces le dan su libertad y no se ejecuta. De verdad que lo hace sentir a uno totalmente desprotegido y genera una angustia terrible, la misma angustia que siente Yon al estar ahí dentro, sufriendo, que tiene 136 días ahí, separado de sus hijos. El hecho de que no haya respuesta por parte del tribunal genera una tensión gigantesca. ¿Cuándo fue la última vez que pudiste visitar a Yon, conversar con él? Ayer fui a verlo. Hablamos de los niños, de la familia, de lo que él está haciendo allá adentro… lo que hace es leer, prácticamente; me comentó un poco de las lecturas que está haciendo. Comimos, compartimos un poco. Lo vi solo dos horas y, bueno, en esas dos horas, entre los abrazos, no te da tiempo de hacer todo lo que te gustaría poder hacer, todo lo que te gustaría poder compartir... De verdad es triste, es muy duro. ¿Cómo se asume ese rol de madre frente a una situación tan inesperada? Porque Yon regresa al país con la esperanza de aportarle a una Venezuela que quiere progresar. ¿Cómo una madre le transmite a sus hijos toda esta situación, cómo se la explicas a unos pequeños? Bueno, a los niños, lo que yo he tratado es de mantenerles la esperanza. Que nunca piensen que su papá no va a regresar a su casa”. Para ella, la ilusión es lo que los ayuda a esperar contentos a su papá. “Así como cuando uno les dice a los niños que va a venir el Niño Jesús; exactamente igual: ‘Ya viene papá. Papá sí va a venir’”. Sus hijos saben que su papá es un hombre bueno, que no está preso porque hizo algo malo y que “lo que está haciendo es luchar por regresar con su familia y por sobrevivir esta situación. ¿Se puede seguir creyendo en Venezuela? Sí, claro que sí se puede seguir creyendo porque si nosotros, que estamos viviendo esto, sentimos que vale la pena seguir luchando por la familia, que vale la pena luchar por lo que queremos y entre esas cosas está Venezuela, por supuesto que vale la pena luchar por todas las familias de Venezuela. Por último, un mensaje de esperanza, un mensaje en general que quieras dejar. Primero que nada, la fe; nuestro desarrollo espiritual en estos momentos es muy importante para poder ayudar a todas las personas que están padeciendo. Yo padezco que mi esposo esté preso; hay gente que padece no tener suficientes alimentos o medicinas; gente que padece el terror de que lo atraquen; gente que padece miles de situaciones muy duras de llevar. Pero vale la pena, siempre, luchar por lo que uno quiere: por el amor que se le tiene a la familia y el amor que se tiene a los hijos.


Fecha:

20/01/2017


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