Destacado Lo que pensamos — 16 April 2012
El Registro Electoral Venezolano
Embajadas y consulados volvieron a ser lo que fueron en los tiempos del general Juan Vicente Gómez. En aquella época, embajador o cónsul eran sinónimos de persecución y de espionaje
Ayer 15 de abril de 2012, a la medianoche, quedó clausurada la jornada extraordinaria de inscripción y actualización del Registro Electoral. Dentro de 30 días, tal como lo pauta el artículo 35 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, el CNE publicará el Registro, luego de un proceso de validación de datos. Una vez que se publique, los ciudadanos deben consultarlo y comprobar que sus nombres y el lugar asignado para votar el 7 de octubre, para las presidenciales, y luego para gobernadores y alcaldes según el calendario ya establecido, sea el correcto.

Según fuentes del CNE, fueron instalados 1.300 puntos de inscripción en todo el país. Tal como lo informan, 4.104.000 ciudadanos cambiaron o actualizaron sus datos y alrededor de 1.221.738 venezolanos, especialmente jóvenes, nuevos votantes, se inscribieron por primera vez. El Consejo Nacional Electoral calcula que la población apta para participar en el proceso electoral oscila alrededor de los 19 millones de venezolanos.

Hubo inconvenientes y situaciones inexplicables, sobre todo en las facilidades que debían otorgársele a los estudiantes en los centros de instrucción superior. Fueron superadas, no siempre con inteligencia ni equidad. Donde se desbordaron los burócratas, bajo obvias instrucciones procedentes del Gobierno, fue en el exterior, las embajadas se convirtieron en lugares donde sólo contaban los agentes del PSUV, no los de la República de Venezuela.

Embajadas y consulados volvieron a ser lo que fueron en los tiempos del general Juan Vicente Gómez. En aquella época, embajador o cónsul eran sinónimos de persecución y de espionaje. No pretendemos homologar a los actuales con aquellos; no obstante, las representaciones de la República en el exterior pusieron (en su mayoría), toda clase de obstáculos a los venezolanos que concurrían a inscribirse. Solicitaban documentos que no tenían porqué solicitar. O limitaban de modo extravagante y agresivo las horas de trabajo. Mantenían siempre una actitud represiva contra los venezolanos, como si se tratara de enemigos y no de ciudadanos en ejercicio de uno de sus derechos.

El Gobierno, al parecer, sacó cálculos astutos. Si este millón de venezolanos está radicado en el extranjero es porque no quiere nada con la revolución. Por consiguiente, son votos de la burguesía, de los agentes del imperialismo, de los apátridas. Miles de ellos no pudieron inscribirse, en efecto, y no podrán votar, o sea, el Gobierno ya tiene ventajas. El episodio más insólito ocurrió en Florida, pues fue clausurado el Consulado de Miami y cientos de venezolanos se quedaron sin inscripción. Los que lo hicieron debieron viajar lejos.

No son estas las únicas ventajas del oficialismo. Los medios de comunicación del Estado, canales de televisión, redes de radioemisoras, cientos de periódicos, todo pagado por el erario público, han sido privatizados por el PSUV. Igual los ministerios, todo el aparataje oficial, desde Pdvsa para abajo. El CNE no ha visto nada de esto.

Editorial extraído de EL Nacional

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