Tercer Lugar - Un Mundo Sin Mordaza
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La Situación País afecta en todos los ámbitos

Sin duda lo que más me duele son los niños. ¿Cómo defienden su libertad individual frente a un país que les construye paredes de concreto y no los deja ver sus propios sueños?

Ellos no lo saben, pero sonreírle a la vida es una forma de ser libre; y sonreír, en Venezuela, es una manera de promover la libertad. ¿Por qué? Porque se ha vuelto tan cuesta arriba ver el vaso medio lleno que una sonrisa regalada en la calle es una excepción, es como ver a alguien defendiendo algo tan suyo que no lo suelta y que sabe que está escaso. Se torna más impresionante cuando ves que se está quemando los pies o que la camisa son tres tallas más grandes.

Estas sonrisas son maneras de ser libres, de contagiar libertad, de defender el sueño más lindo: ser feliz.

Sonreír a punta de ilusiones es ser superior frente a la decepción. Sonreír a punta de pequeños detalles que te regala la vida es ser libre.

Valen es libre. Me dice que va al colegio; pero no sabe cuál es el color morado, el verde o cualquier otro, sin embargo, defiende su libertad al intentar mil veces adivinar alguno. No importa si dentro de sus posibilidades no cabe una mejor educación. Ella, con seis añitos, busca la manera de hacerme ver que sabe el nombre de cada color.

 

Ella no es la única. Venezuela está llena de pequeñas libertades. Comienzo por ella porque una semana sin verla es como sentir que me quitan una razón.

Los quiero muchísimo. Sus sonrisas son pedacitos de libertad en mi vida. Dios los bendiga siempre.

 

Historia por: ANTONELLA SCHETTINO

                     @aschettinog