Segundo Lugar - Un Mundo Sin Mordaza
2031
page-template-default,page,page-id-2031,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Nuestros Días

Hubo días de mucha solidaridad, de lucha, marchas y concentraciones, de compartir una esperanza. Días de estrategias y sueños de cambios. En esos días, había hombres de convicción; pero también había los oportunistas, los indiferentes y el que solo poder quería.

 

Luego, llegaron días de gritos por rabia y miedo, gritos desesperados con impotencia y resentimiento. Días donde algunos caminaron erguidos sin miedo, mientras que millones más caminaron orgullosos detrás de ellos. En esos días probamos el valor de correr para salvar la vida, de esconderse y ser fugitivos. Por esos días conocimos la crueldad y la miseria humana. Conocimos el dolor de una madre o un hijo -un mismo dolor-. Días en que comenzó la estampida. Los mismos días que comenzamos a mirar otros mundos. Entonces vinieron los días que lloramos desconsoladamente ante la traición, ante el odio y la maldad.

 

Así caímos en un bache, oscuro y triste. Nuestros hijos se van por miles en búsqueda de un mejor porvenir. Muchos ya vivimos el autoexilio. Los hijos de mi tierra hoy caminan errantes en busca de un hogar, un trabajo digno y pan seguro en su mesa. Hoy con verdadera conciencia el venezolano despierta a un mundo globalizado, entendiendo lo inmensamente afortunados que éramos -que tal vez aún somos.

 

Por estos días y otros más, se está forjando un nuevo tipo de venezolano, hombres y mujeres de valor plantado, que saben a puro pulso lo que no es negociable, que saben el significado de que te arrebaten un amor profundo, que conocen el trabajo sin descanso en condiciones hostiles.

 

Esta generación, que hoy se nos va como agua entre los dedos, está cumpliendo con su destino, se fortalece, crece y regresará como cardumen a su hábitat para reconquistar su hogar. Implacable, sin treguas, sin culpas, sin perdón.

 

Todos juntos, los que afuera están y los que aquí se quedan, viven y vivirán una evolución espiritual, más que necesaria, indispensable. Haremos renacer nuestro país de las cenizas. Venezuela, como en otrora, señalará su propio destino y será ejemplo de luz.

 

Historia por: IVONNE ALFARO SANTANA  

                       @ivonne.alfarosantana

Feedback
Feedback
Feedback